Por primera vez, un disco íntegramente cantado en español fue elegido como lo mejor del año por los más de 13.000 miembros Academia de Grabación, quienes durante décadas miraron a a la industria musical anglosajona como un centro excluyente, sin tener en cuenta para los grandes premios a los artistas de otros países, y mucho menos a los latinoamericanos.
Este logro, además, llega en un momento particularmente sensible para la inmigración en Estados Unidos. A días de la semana del Super Bowl -el evento deportivo más visto del país y uno de los mayores escenarios simbólicos del poder cultural norteamericano-, la figura de Bad Bunny se agiganta como representación de una identidad que hoy se encuentra en disputa.
Mientras el país atraviesa un clima político tenso, con discursos y medidas cada vez más hostiles hacia los migrantes, su victoria funciona como un mensaje imposible de ignorar y un golpe a todo lo que defiende e intenta instalar el gobierno de Donald Trump.
Lejos de esquivar ese contexto, el artista puertorriqueño decidió enfrentarlo de manera directa. En los últimos meses, Bad Bunny denunció varias veces públicamente la violencia ejercida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y el impacto de sus operativos sobre la comunidad latina, especialmente en barrios populares. Sus declaraciones y gestos lo posicionaron como una de las voces más influyentes del entretenimiento dispuesta a incomodar al poder.
»Antes de dar gracias a Dios, voy a decir: fuera ICE», expresó anoche el intérprete al recibir el premio a mejor álbum de música urbana, reforzando su mensaje político en la noche más importante de la industria de la música, en la que varios artistas le pegaron al gobierno de Trump. Y, más tarde, sumó: «No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens, somos humanos y somos americanos».
Un artista comprometido con su mensaje
Este compromiso social, lejos de ser algo para llamar la atención o para seguir la tendencia general de la industria, es algo que caracteriza a Bad Bunny desde sus inicios. Antes de ponerse al hombro la defensa de los derechos de los inmigrantes, el artista ya militaba públicamente otras causas, como ser la violencia que sufre en Puerto Rico la comunicad LGBT, en especial la población trans.
Y esto, entre otras cosas, fue lo que lo diferenció de otros artistas de música urbana. Bad Bunny no busca solamente liderar lo rankings mundiales y volverse viral: también busca dejar un mensaje claro y contundente, con música que refleje directamente sus valores y el cambio que quiere ver en el mundo.